Calafate: el fruto que guarda los sabores y leyendas de la Patagonia
En la Patagonia chilena, entre montañas, bosques y extensas planicies, crece un pequeño fruto que es parte de la identidad de este territorio: el calafate. De color azul oscuro y sabor dulce con un toque ácido, esta baya silvestre destaca por sus propiedades naturales, su importancia en la gastronomía local y una antigua leyenda que ha pasado de generación en generación.
Según la tradición, quien prueba el calafate está destinado a regresar algún día a la Patagonia. Una historia que sigue viva en el extremo sur de Chile y que ha convertido a este pequeño fruto en uno de los símbolos más reconocidos de la región de Magallanes.
¿Qué es el calafate y dónde crece?
El calafate (Berberis microphylla) es un arbusto nativo de Chile y Argentina, especialmente característico de la Patagonia. En territorio chileno se encuentra principalmente en las regiones de Aysén y Magallanes, aunque su distribución también abarca otras zonas del centro y sur del país.
Es una planta de ramas espinosas que puede alcanzar hasta dos metros y medio de altura. Crece de forma silvestre en espacios abiertos, zonas de estepa y sectores cercanos a los bosques de lenga y coigüe, donde se adapta a las condiciones del clima patagónico.
Durante la primavera, sus ramas se cubren de pequeñas flores amarillas que, con la llegada del verano, dan paso a frutos redondos de color azul oscuro o púrpura. Su maduración ocurre principalmente entre enero y febrero, cuando las bayas adquieren el sabor característico que las ha convertido en un ingrediente tradicional de la región.
En lugares como Torres del Paine, el calafate forma parte de la vegetación nativa que da vida al paisaje y acompaña a otras especies propias de la Patagonia.
Un fruto patagónico con importantes propiedades naturales
Además de su particular sabor, el calafate destaca por sus propiedades nutricionales. Diversas investigaciones han identificado en sus frutos una alta concentración de antioxidantes naturales, principalmente polifenoles y antocianinas, compuestos responsables de su intenso color.

Estos antioxidantes ayudan a proteger las células frente al daño causado por los radicales libres. El calafate también contiene vitamina C, un nutriente que contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico.
Aunque todavía se investigan sus posibles beneficios específicos para la salud, su composición ha despertado el interés de investigadores y de la industria alimentaria.
Sin embargo, su valor va mucho más allá de sus nutrientes. El calafate también cumple un papel importante en la naturaleza, ya que proporciona alimento a distintas especies de aves y otros animales, además de ofrecer refugio a pequeños organismos e insectos.
La leyenda del calafate: quien lo prueba, siempre vuelve
Una de las leyendas más conocidas de la Patagonia cuenta la historia de Calafate, una joven aonikenk que se enamoró de un hombre selk'nam, perteneciente a otro pueblo. Aunque ambos estaban profundamente enamorados, sus familias no aceptaban la relación y los jóvenes decidieron escapar para permanecer juntos.
Al descubrir sus planes, el padre de Calafate recurrió a una hechicera para impedir que su hija abandonara a su pueblo. La hechicera transformó a la joven en un arbusto lleno de espinas, pero conservó sus hermosos ojos dorados en forma de pequeñas flores amarillas.
El joven selk'nam buscó a su amada durante mucho tiempo, sin lograr encontrarla. Conmovida por lo sucedido, la hechicera hizo que las flores del arbusto se transformaran en dulces frutos de color púrpura, que representarían el corazón de Calafate.
Desde entonces, según esta versión de la leyenda, quienes prueban el fruto quedan bajo su encanto y, sin importar lo lejos que se encuentren, algún día regresarán a la Patagonia.
De esta historia nació uno de los dichos más conocidos de Magallanes: «El que come calafate siempre vuelve». Una expresión que refleja el profundo vínculo entre este fruto y la identidad cultural del extremo sur de Chile.
Calafate Sour: un cóctel que celebra los sabores de la Patagonia
La importancia del calafate también se refleja en la coctelería regional. Una de sus preparaciones más conocidas es el Calafate Sour, una versión patagónica del tradicional pisco sour chileno, que incorpora el sabor del fruto a la clásica combinación de pisco y limón.

Su característico color y su equilibrio entre dulzor y acidez lo han convertido en una manera de descubrir los sabores de la Patagonia a través de un cóctel.
En Hotel Las Torres, ubicado en el corazón del Parque Nacional Torres del Paine, el Calafate Sour tiene un significado especial: es el cóctel de bienvenida que se ofrece a todos los huéspedes al llegar al hotel.
Esta tradición permite que los visitantes comiencen su estadía conociendo uno de los frutos más representativos de la región y, al mismo tiempo, descubran una pequeña parte de la historia y cultura patagónica.
El calafate también es protagonista en Bar Pionero, donde la coctelería incorpora ingredientes locales y productos de la huerta biointensiva de Las Torres Patagonia. Allí, el Calafate Sour se sirve con un toque de menta fresca de la huerta, combinando sabores regionales con una propuesta de coctelería vinculada al territorio.
Una bienvenida que invita a regresar a Torres del Paine
Para quienes buscan un hotel en Torres del Paine, la experiencia de descubrir la Patagonia comienza mucho antes de recorrer sus senderos. También está presente en sus sabores, tradiciones y en las historias que forman parte de la vida del extremo sur.
En Hotel Las Torres, el Calafate Sour representa precisamente esa conexión con el territorio. Es una primera invitación a conocer sus paisajes, su cultura y las experiencias que esperan a los visitantes, desde excursiones guiadas hasta una estadía All Inclusive en Torres del Paine.
Y aunque nadie puede asegurar que la antigua leyenda se cumpla, hay algo que resulta fácil de comprender después de conocer este rincón del mundo: la Patagonia es un lugar al que siempre dan ganas de volver.


